Toxoplasmosis

¿Qué es la Toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa ocasionada por el protozoo Tosoplasma gondii, un parásito intracelular obligado. La toxoplasmosis puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como infecciones mortales que afectan mayormente al feto, ocasionando la llamada toxoplasmosis congénita. También puede revestir gravedad cuando afecta a inmunodeprimidos como infectados por el VIH sin tratamiento antirretroviral efectivo.

Se considera la enfermedad como una zoonosis, lo cual significa que, de modo habitual, se transmite desde los animales a los seres humanos a través de diferentes vías de contagio, siendo los hospedadores definitivos el gato y otras seis especies de felinos.

Las medidas de prevención son particularmente importantes en las mujeres embarazadas y consisten en normas generales de higiene para evitar la transmisión por alimentos o agua contaminada, no consumir carne cruda o mal cocida y evitar contacto con heces de gato.

 

¿Qué síntomas presenta?

La mayoría de las infecciones primarias por toxoplasmosis no producen ningún síntoma, de ahí la dificultad de detectarlas precozmente cuando se producen en las mujeres embarazadas. Se pueden dividir los síntomas en tres grupos, atendiendo a la situación inmunitaria del paciente y al imomento en que se inició la infección.

En los pacientes cuyo sistema inmunitario funciona correctamente la infección es leve y los síntomas, cuando aparecen (en un 10-20% de los casos de toxoplasmosis en el adulto), suelen ser leves y semejantes a los de una gripe, o resolverse a los pocos meses. Entre los síntomas que pueden presentarse destacan: 

  • Malestar.
  • Fiebre.
  • Mialgias (dolor muscular).
  • Dolor de cabeza.
  • Sudoración nocturna.
  • Faringitis.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos en cabeza y cuello. Es uno de los síntomas más característicos, siendo aproximadamente el 5% de las consultas por ganglios en pacientes jóvenes.
  • Exantema maculopapuloso.
  • Hepatoesplenomegalia.
  • Coriorretinitis unilateral.

 

¿Cómo se transmite?

La toxoplasmosis es muy frecuente, afectando en todo el mundo a muchas personas y a muchas especies de animales y pájaros. El huésped definitivo del parásito es el gato. La toxoplasmosis puede adquirirse da las siguientes formas:

1. Al ingerir tierra contaminada por heces de animales que están eliminando quistes por sus heces. Se debe evitar protegiendo las zonas de juegos infantiles de las heces de gatos y perros. Asimismo, hay que hacer un lavado de manos minucioso tras contacto con suelo que haya podido estar contaminado. 
2. Por comer carne cruda o poco hecha de animales que tiene quistes en la carne. 
3. Por contacto directo con secreciones y excrementos de gato. En los vegetales crudos esta contaminación es más fácil de transmitirse. 
4. Por vía materno-fetal a través de la placenta (toxoplasmosis congénita). 
5. Por transfusiones de hematíes o transplante de órganos. 
La toxoplasmosis adquirida es una enfermedad leve y a menudo inadvertida. La toxoplasmosis congénita, en cambio, es muy grave para el feto, al que puede causar ceguera y daños irreversibles en el sistema nervioso central. Todas las mujeres gestantes tienen que hacerse una serología para Toxoplasma y las que la tengan negativa, tomar precauciones especiales para no contraer la toxoplasmosis durante su embarazo.

 

¿Cómo se diagnostica?

La toxoplasmosis puede ser diagnosticada al aislar el parásito por medio de inoculación de animales de laboratorio o cultivo celular o con un perfil serológico, el cual puede no ser confiable en inmunodeficientes y en el feto. Existen sin embargo pruebas capaces de detectar los anticuerpos serológicos o en orina, creados por el sistema inmune para combatir el parásito, especialmente un incremento en los niveles de lgG y/o la presencia de anticuerpos específicos de IgM. La evaluación clínica de recién nacidos durante el primer año de vida es, sin duda, necesaria en madres seropositivas o de alto riesgo.

Otros métodos indirectos incluyen reacciones de fijación de complemento, reacción con colorantes de Sabin y Feldman, pruebas de ELISA y la reacción de hemaglutinación indirecta. Es posible también demostrar la presencia del genoma del parásito con la técnica de  PCR, un método importante debido a su alta sensibilidad y especificidad, pues siempre que es positivo confirma el diagnóstico pero si es negativo no siempre lo excluye. El método de detección por PCR se utiliza en el diagnóstico de toxoplasmosis en el líquido amniótico, en el humor acuoso en toxoplasmosis ocular y en inmunosuprimidos. La detección directa del parásito en tejidos infectados puede también resultar difícil, por ejemplo, de placenta o cerebro, incluyendo la fijación de anticuerpos fluorescentes.

Esto sumado a que la toxoplasmosis puede ser asintomática implica que un análisis puede indicar únicamente que el individuo nunca ha sido infectado por el parásito, o bien que el individuo ha tenido o está presentemente infectado con el parásito (sin distinción de uno u otro caso).

Una vez que un organismo tiene anticuerpos contra la toxoplasmosis, queda inmunizado contra la enfermedad. Por ello se recomienda a las mujeres que estén planeando quedar embarazadas, se hagan con anterioridad una prueba de anticuerpos de toxoplasmosis.

Demostración de Toxoplasma en LCR, humor acuoso, sangre, biopsias, esputo, placenta. Se usa reacción de Sabin y Feldman. También inmunofluorescencia indirecta, ELISA, hemaglutinación indirecta. Y una intradermorreacción con toxoplasmina.

 

¿Se puede prevenir?

La transmisión de la toxoplasmosis se puede prevenir evitando: comer carne poco cocida o cruda (la carne se debe cocinar hasta que cambie de color), manipular o tener contacto con las heces de gatos que interactúen con otros animales infectados (lo que significa que no todos los gatos son sujetos de riesgo), contaminación de cuchillos, y otros utensilios al preparar carne infectada, beber agua contaminada, ingerir la leche no pasteurizada; especialmente de cabra, aceptar la donación de órganos infectados (caso que es muy poco frecuente fuera del mercado negro).

Un brote epidémico en marzo de 1995 en Vancouver, Canadá, fue relacionado con la contaminación del reservorio de agua de la ciudad por un félido salvaje. En Brasil en 2004 una encuesta epidemiológica relacionó también el consumo de agua no filtrada con infección en estratos socioeconómicos desfavorecidos. Es posible que, como en el caso de Giardia o Cryptosporidium, la cloración no sea suficiente para eliminar el Toxoplasma en aguas tratadas y se requiera la filtración para reducir la transmisión. Estos nuevos datos colocan a la toxoplasmosis como enfermedad de transmisión hídrica lo que puede explicar su gran diseminación y la gran cantidad de casos que no se pueden relacionar con factores de riesgo conocidos.

En un estudio en Colombia se encontró que en las gestantes del Quindío el 25 % de los casos con toxoplasmosis en el embarazo se atribuyó a tener gatos menores de 6 meses en la casa, 25 % a consumo de carne poco cocida y el tomar agua de bolsa o botella redujo el riesgo en un 50 %. Es decir esto sugiere que hasta el 50 % de los casos pueden ser debidos en algunas zonas al consumo de agua contaminada. Estos datos indican que la toxoplasmosis transmitida por agua puede estar provocando la mayoría de casos, y por consiguiente, se requieren sistemas de monitoreo para la misma. Las mujeres embarazadas deben evitar consumir carne cruda o mal cocida, lo que incluye embitidos, jamón serrano, chorizo, sushi, entre otras y lavar adecuadamente las verduras y hortalizas, evitar realizar tareas de jardinería o llevarlas a cabo con guantes adecuados, así como tener especial cuidado e higiene de los animales domésticos.

 

Como reglas generales para evitar la transmisión: 
1. No consumir carne cruda o poco asada. Consumir carne bien cocida (>60°C) o previamente congelada. 
2. Lavar las frutas, las legumbres y las plantas aromáticas antes de consumirlas. 
3. Lavarse las manos antes y después de toda manipulación de alimentos. 
4. Lavar los utensilios y las superficies que hayan servido en la preparación de los alimentos. 
5. Limpiar y desinfectar regularmente la nevera. 
6. En las comidas fuera de casa, evitar las legumbres crudas y preferir las cocidas. 
7. Utilizar guantes para jardinería y para toda manipulación de tierra. 
8. No alimentar el gato con comida cruda. Hacer limpieza todos los días, de la cubeta de heces del gato, o usar guantes.

 

¿Existe tratamiento?

El parásito Toxoplasma gondii es sensible a los fármacos pirimetamina y las sulfamidas, las que se usan en combinación para el tratamiento de la toxoplasmosis incrementando más de seis veces el efecto de ellos individualmente. Debido a que la pirimetamina bloquea el uso del ácido fólico, se debe añadir al tratamiento el ácido folínico, el cual puede ser usado por la médula ósea del paciente, mas no por el parásito. Los corticosteroides están contraindicados excepto en casos de toxoplasmosis con sintomatología ocular, en cuyo caso se usan en concentraciones bajas. Aquellos pacientes alérgicos o que no toleran las sulfamidas deben consultar con sus profesionales de salud en busca de otras opciones como la Clindamicina. Las madres embarazadas deben ser también tratadas al ser diagnosticadas con certeza y, a través de ellas, al feto, balanceando los posibles efectos secundarios del tratamiento sobre el feto y su madre. Una de las secuelas de hipersensibilidad asociado a medicamentos durante el tratamiento de la toxoplasmosis es el síndrome de Stevens-Johnson, el cual es una reacción  febril con lesiones en la piel y conjuntivitis purulenta, potencialmente letal.

Para pacientes inmunosuprimidos, en especial pacientes con sida, el tratamiento debe continuarse de por vida para evitar la seria y frecuente posibilidad de reinfecciones o reactivación de una enfermedad latente. Otra alternativa es la atavaquona, un antibiótico del grupo de las naftoquinolonas, pero que tiene el inconveniente del costo. En personas con toxoplasmosis latente, los quistes son inmunes a estos tratamientos, debido a que los antibióticos no llegan a los bradizoítos en suficiente concentración.